no importa cuantas veces la rodee
o me asegure que no es la misma,
cambia de color, de forma y creo de hasta sabor.
Está ahí, esperando a que me lastime un pie
o que caiga para reírse de mí,
me espera sabiendo que finalmente caeré,
me rasparé la rodilla o quede paralítica.
La miro y sonrio, ella no sabe lo que yo:
Jesús me ayuda limpiando mi camino,
nada me pasará mientras camine en su palabra,
todos los males se alejarán
pues Él ya pago por mí
y por eso tengo la esperanza
de que tu roca sea la muestra
de que el mundo no puede ganar.