Ví de
frente que se me venía el llanto,
nada podía evitar que llegara.
Es esa tu voz lejana la que me hace temblar
al recordar mi propia infancia.
Somos hermanos de dolor
pero también de alegrías y juegos
y entiendo que tu dolor es también el mío
y que la cosas deben tener su justa dimensión.
Ahora entiendo que soy humana
y me equivoco al no decir que tú
siempre serás mi hermano.
Te extraño.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)