domingo, 17 de octubre de 2010

Es la vida una maestra.

La vida me va llenando de momentos y sorpresas,
cada vez que miro alrededor
observo que alguien o algo me llama por mi nombre,
por mi alma y mi espíritu.
Es Dios que viene a decirme que la vida
está para vivirse
y que debo soltar las cosas, personas y situaciones
que solamente me envenan,
la vida me ha enseñado a dar gracias,
sobre todo por los amigos.